VIAJE AL GRITO DE SOCORRO DEL MAR

EL VIAJERO | Sus fotos no están retocadas. Son así. Tal cual. El fotógrafo José B. Ruiz plasma en un hermoso libro aquellos paisajes costeros que todavía existen en España. Un grito de socorro con unas imágenes de gran impacto visual que invitan a viajar. Con él, conversamos sobre el proyecto SOS Paisajes de Mar y su libro.

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 -Viendo tu trabajo podemos decir que eres un fotógrafo que se moja. Tanto en el sentido figurado como en el literal.

Me mojo bastante, me meto dentro de la atmósfera del lugar para atraer al espectador, para que sienta lo que yo siento. Y por otra parte, me mojo en proyectos en los que creo como este relacionado con la conservación.

 -Este libro parece un grito de socorro y detrás de él hay una iniciativa llamada S.O.S. Paisajes de Mar. ¿Qué es?

Es un proyecto de autor apoyado en un equipo multidisciplinar de gente de toda España que hemos catalogado aquellos lugares que consideramos que tienen belleza paisajística pero que no están suficientemente protegidos. Pretende ser una herramienta de sensibilización ciudadana y de educación.

-¿Y de esta iniciativa de voluntariado social surgió la idea del libro?

Sí, el libro es una de las plataformas que hemos elegido para divulgar nuestro trabajo. Junto a exposiciones de interior, de exterior, el blog… Es decir, diferentes soportes para divulgar. Lo que mejor recoge el libro es como se ha formado el equipo a través de las redes sociales… 50 personas han participado.

lafoto-¿Cuáles son las zonas del litoral español que más castigadas están por la mano del hombre?

El Mediterráneo. De hecho, la costa de Barcelona y Valencia no aparecen en el libro porque ya no queda lugares con riqueza paisajística. Se lo han cargado. En Canarias también sucede, la situación es realmente  desastrosa en Gran Canaria.

-¿Y hay alguna región donde el respeto hacia el mar haya sido mayor?

Sí. En Menorca, Asturias e Ibiza todavía tienes muchos lugares fabulosos, y se nota que ha habido habido buena labor de los grupos ecologistas y proteccionistas.

 -¿Y si te tuvieras que quedar con una playa?

Cala Pregonda, en Menorca. Con un monolito peculiar, arena fina. La encontré desierta. Y cuando vi la luz que tenía te sentías libre.

 -¿Cuánto tiempo has empleado en recorrer el litoral?

Poco más de un año intensivo para coger los menos aviones posibles, los mínimos transportes y contaminar lo menos posible, de manera sostenible.

-Alguien que no entienda mucho de fotografía es capaz de coger tu libro y decir que hay mucho de photoshop, pero tengo entendido que todo lo contrario…

Así es no hay nada de phoptoshop. Estoy en una corriente purista que se llama only raw, soy el segundo fotógrafo internacional que llevo a cabo un proyecto de esta envergadura con esta técnica. Aquí no hay postproducción, es el fichero raw inalterable, que está al alcance de cualquiera que quiera comprobar  que la foto original es la misma que la que está publicada en el libro o que expongo en alguna exposición.

 -¿Y cómo consigues esas fotos?

A base de filtros y largas exposiciones. Utilizo mucho un filtro que es homogéneamente oscuro y también empleo mucho tiempo de exposición. Son fotos casi nocturnas. En muchas ocasiones la cámara no es capaz de ver lo que tu ves y por eso utilizo filtros. Pero aún así, hay otras ocasiones donde la luz está y la cámara la capta bien. El 30 por ciento de las fotografías están tomadas sin ningún filtro.

-Porque el libro también tiene su parte didáctica donde enseñas a fotografiar la costa, ya que no es nada fácil transmitir en una imagen lo que uno siente cuando está al lado del mar.

Sigue latente el anhelo por la formación, porque una de las propuestas del libro es que otro fotógrafo vuelva dentro de 50 años a esas localizaciones que están geo-referenciadas para ver lo que quedó de la costa.

-Como fotógrafo especializado en naturaleza habrás recorrido muchos paisajes. ¿Con cuál te quedarías?

Del extranjero me quedaría con Namibia, porque el desierto es muy solitario, te hace reflexionar. Es más la sensación de libertad que la luz en sí misma. Y en España me gusta mucho la costa vasca, los hayedos, los encinares. La joya de la naturaleza en España es Extremadura y animo mucho a los fotógrafos de la naturaleza que trabajen cerca de casa, por aquello de contaminar menos.

-¿Qué equipo básico recomendarías para llevar a un viaje a cualquier viajero aficionado a la fotografía?

Una compacta de altas prestaciones, como una Canon G-1X con sensor grande, la puedes utilizar de noche. Cuesta sobre los 500 euros, y además puedes conseguir una buena funda submarina por 180 euros. Y para quien quiera una réflex, una que lleve un zoom angular 20-35 y un zoom tele 70-300.

 -¿Y algo que no puede faltar nunca en un viaje?

En mi cabeza: la ética del fotógrafo. Hay fotos que no pueden ser forzadas y situaciones que jamás deben ser fotografiadas.

-¿Y en tu mochila? ¿El trípode?

Y en cuanto a material: El trípode lo hace todo más pausado y te hace pensar más. Es bueno, sobre todo cuando estás aprendiendo. Pero cuando sabes la técnica y has madurado y perfeccionado es mejor dejarlo a veces para que no te limite el dinamismo.

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