MÉDICOS SOLIDARIOS PARA CURAR AL LAGO TURKANA

EL VIAJERO | Dejar la comodidad de tu vida, de tu trabajo en quirófanos con la última tecnología, y lanzarte a la realidad africana del lago Turkana, en Kenia, a operar a 15 personas sin recursos al día. Es lo que cada año hace Carmen Hernández, cirujano general del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Ella y otros médicos de diferentes especialidades forman “Cirugía en Turkana”. Un grupo solidario que lleva 10 años curando una zona muy devastada del planeta.

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-¿Cómo surgió este idilio con el lago Turkana y su gente?

Turkana surgió cuando en el 2004 unas compañeras oftalmólogas que llevaban años trabajando allí nos comentaron que la asistencia quirúrgica allí era muy precaria así que contactamos con los misioneros españoles que operan en la zona desde hace mas de 25 años y con su ayuda contactamos con el Hospital Gubernamental de Lodwar que es donde operamos.Supongo que no elegimos Turkana,  Turkana nos eligió a nosotros… y alli seguimos.

– Pero, ¿”Cirugía en Turkana” no es una ONG?

No somos una ONG aunque vehiculizamos todas las donaciones que recibimos a través de dos ONG: Nuevos Caminos y Emalaikat. Todo el dinero que movemos y los pagos que hacemos es a través de ellos.

 -A priori puede parecer que al estar en Kenia, con muchos ingresos por turismo, no sea de los territorios necesitados. ¿Por qué es una zona tan devastada?

Cualquiera que piensa en Kenia relaciona el país con los safaris y los hoteles de lujo pero lo cierto es que Turkana es uno de los sitios más pobres del planeta. Es una región muy extensa (77.000 km2) donde las condiciones de vida son muy duras: la escasez de agua hace que los cultivos sean muy escasos, las temperaturas son extremas durante todo el año, la zona esta aislada del resto del país porque apenas hay carreteras. Salud, agua y educación son los pilares sobre los que trabajamos todos los que colaboramos allí.

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 -¿A qué se dedica la población que vive por allí?

La población Turkana es seminómada, se dedica fundamentalmente al pastoreo de cabras y camellos y a la pesca en el Lago Turkana. Mas del 60% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza.

-¿Y cómo son ellos?

Los Turkana son un pueblo orgulloso de sus tradiciones, les cuesta sonreír y desde luego no lo hacen al modo europeo, pero después de tantos años sabes mirar en su interior y entender  lo que son: buena gente que solo quiere lo que cualquier ser humano querría: salud, alimentos para sus hijos y la oportunidad de vivir una vida mejor. Son duros, están acostumbrados a sufrir necesidades, a no tener agua para beber, a comer solo una vez al día, a morir de enfermedades que se curan con un simple antibiótico, a ver morir a sus hijos de desnutrición. Y por eso agradecen tanto la ayuda que reciben de nosotros.

 -¿En qué consisten vuestras campañas?

Nuestras campañas empiezan el mismo día que acabamos la última, nos pasamos todo el año preparando la siguiente, debemos captar los fondos necesarios para poder desplazar el equipo, a la vez hacemos una labor muy intensa de comunicación. Después cada campaña sobre terreno dura en torno a 2-3 semanas en Turkana, operamos a 15-16 pacientes al día en jornadas de 12 horas. Además atendemos a pacientes en consulta y cada día pasamos visita a los pacientes operados. Durante los meses previos a nuestra llegada se hace una selección de los pacientes que pueden necesitar un tratamiento quirúrgico y cuando llegamos se organiza el transporte de todos estos pacientes hasta el hospital. Una vez operados, les devolvemos a casa. Este transporte de los enfermos encarece mucho cada campaña pero es la única manera de trabajar allí, los pacientes viven muy alejados del hospital y si no les facilitamos el transporte no podrían llegar.

 -¿Qué es lo que más os impresionó la primera vez que estuvisteis allí?

Lo que más te impresiona al llegar a Turkana es todo. Es un viaje atrás en el tiempo, a un entorno muy hostil y a un pueblo nómada, de costumbres ancestrales que nada tiene que ver a primera vista con nosotros. Ver la necesidad, oler la miseria, apartar las moscas de los pacientes… todo hace que la primera impresión te sobrecoja y no entiendes como a tan solo unas horas de casa puede haber gente en estas condiciones. Una mezcla de temor, rabia e impotencia te invade. Solo con el paso del tiempo vas entendiendo y aceptas que las cosas son como son, no podemos cambiar nada de lo que allí ocurre pero si podemos ayudarles a mejorar un poco su día a día. Y sobre todo podemos dar testimonio de lo que allí pasa. Y con eso vamos logrando muchos pequeños milagros: mejoras en el hospital, donaciones de material y medicinas, un pozo de agua,… Después de 10 años somos parte de su sistema sanitario, cada año esperan a que lleguemos para que les operemos . Confían en nosotros.

-Seguro que en estos 10 años habrás visto de todo. ¿Hay alguna historia que te haya marcado más?

Las historias que mas me marcan son siempre las mismas: cuando veo a una persona joven, que en un perfecto ingles te explica cómo es su vida, sin esperanza, sin recursos. Y entiendes que en otro entorno y con otros medios esa persona sería brillante. El talento innato que a veces ves en alguno de ellos te lleva a pensar en lo injusto de la situación. Y eso me produce una gran tristeza.

-¿Y cómo os reciben?

Nos reciben con los brazos abiertos, con el personal del hospital hemos llegado a trabajar coco con codo, de sol a sol, a un ritmo que para ellos es frenético. Pero yo sé que nos admiran por ello. Y su trabajo incansable a nuestro lado es prueba de ello. Los pacientes también nos muestran su gratitud, al modo Turkano, eso sí. Sin aspavientos, sin sonrisas, pero con una enorme gratitud. Y luego están los que allí nos ayudan, los misioneros que nos dan logística y nuestros traductores que ya son como de la familia. Son muchos años y muchas horas de trabajo remando todos en la misma dirección. Somos un gran equipo.

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-¿De dónde conseguís financiación?

La financiación la conseguimos básicamente de donaciones privadas, amigos, empresas, etc. Las regatas, como la que acabamos de hacer en Denia, son iniciativa de nuestro principal esponsor, la empresa Aproache. Desde hace ya unos años hacemos dos regatas al año, este año ha sido la 10ª edición.  Cada edición contamos con 10-12 barcos de amigos que se apuntan, unos 100 participantes, y disfrutamos del mar, del sol y de las historias de Turkana. En la cena les contamos el proyecto y ven algún video y por supuesto hacemos entrega de los premios a los vencedores. Es muy divertido. 

-¿Y con todos los actos que hacéis conseguís toda la financiación u os toca poner de vuestro bolsillo?

Con las regatas, los conciertos y las donaciones suele ser suficiente para financiar el coste de cada campaña que está en torno a los 40.000 euros.

-¿De qué manera se puede colaborar con vosotros?

Para colaborar económicamente con nosotros nos podéis hacer una donación a nuestra cuenta de la ONG Emalaikat. Cualquier ayuda siempre es bienvenida. En forma de idea, de donación económica, de material, etc. Cualquiera puede formar parte de un proyecto como el nuestro. Todo el que quiera aportar algo no tiene mas que contactar con nosotros a través de nuestra pagina web, facebook, etc.

-Por último,  dado que es una web de viajes, nos gustaría saber si el Lago Turkana y sus alrededores tiene atractivos turísticos para animar a nuestros lectores. ¿Qué se puede ver por allí cerca del lago Turkana?

En esta zona el turismo no está muy desarrollado pero sí que hay viajes organizados por ejemplo para hacer fotografía, y recorrer la zona del lago. El paisaje es espectacular, los atardeceres, las acacias, el cielo azulísimo, el lago… Solo hace falta ser un poco aventurero.

SI QUIERES APORTAR TU AYUDA, PUEDES HACERLO EN LA CUENTA DE EMALAIKAT:

 Banco BBVA: IBAN ES32 0182 2012 95 0201535139

BIC O SWIFT BBVAESMM

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