LA VUELTA DE LOS 25

EL VIAJERO | “Yo quería ser corresponsal de guerra y ningún medio me envió a ninguna”, así empieza el catalán Marc Serena a contarme el porqué de su viaje. Una vuelta al mundo, atravesando 25 países, con el fin de conocer a 25 jóvenes de su misma edad: 25 años. Un proyecto que le llevó durante un año por África, Asia, Oceanía, América y, finalmente, Europa. Y que, dos años después, se materializa en forma de libro. Así nace “La vuelta de los 25”.

marcserena

 -¿Qué es “La vuelta de los 25”?

No es un libro de batallitas, con mis experiencias de viaje. Sino de entrevistas y convivir con esta gente joven. 25 jóvenes de 25 años de 25 países diferentes, que conocí y entrevisté cuando yo tenía 25 años con el fin de hacer una radiografía de una generación, muy distinta en cada rincón del mundo.

 -¿Cómo surgió la idea de dar la vuelta al mundo con este proyecto?

Tenemos esta posibilidad de hacerlo, hoy en día está al alcance de casi todo el mundo. Tenía ahorros, energía.

 -¿Planificar un viaje de esta índole y decidir el recorrido es complicado?

Empecé sin saber qué recorrido haría, sin saber donde iría. Es un viaje que no se puede planificar mucho. Una vez llegado a Sudáfrica empecé a plantearme el siguiente destino.

la-vuelta-de-los-25 -¿Qué ventajas tiene el no planificar e improvisar?

Que huyes de tópicos y te encuentras con el país en estado más auténtico. En Nueva Zelanda, por ejemplo, vi el Festival de del Kapa Haka, que es una danza tribal maorí, que sólo se vive cada dos años. Si no llego a estar allí y lo llego a ver en los medios de comunicación, no lo podría haber vivido. Después me fui a un sitio turístico y no tenía nada que ver esta danza, la haka, con la que vi en el festival. Es una danza de guerra. Si no la sienten no tiene sentido. La versión para los turistas es muy Light.

 -¿Dónde empezaste el viaje?

El 8 de septiembre del 2008 y acabé el 31 de agosto de 2009. Casi un año de viaje en el que hice Sudáfrica, norte de Asia, Sudeste asiático, Australia, Nueva Zelanda y América de sur a norte. Y luego ya acabé por Europa.

-¿La idea del viaje era realizar este libro o surgió después?

Mi idea era un poco viajar y el libro fue una excusa para decirle a mis padres que iba a dar la vuelta al mundo. No tenía editorial. No ha sido hasta un año después, que se lo ofrecí a una editorial. Pero yo he sido muy honesto con la gente que ha seguido el blog, porque no sabía donde iba a acabar todo este proyecto.

-Antes del libro estaba tu blog (www.lavueltadelos25.com) . Supongo que ganar el premio como mejor blog de viajes de lengua no inglesa, que otorga la prestigiosa Lonely Planet, te habrá ayudado a encontrar editor para este libro.

Esto fue un poco suerte, fue un premio brutal con una  ceremonia por todo lo alto en San Francisco con los mejores blogs de viajes del mundo. Había una chica que leía el blog en San Francisco, Elia, y ella fue la que  acudió a recoger el premio. Y este premio tuvo mucha proyección al blog mío. Los lectores ha influido porque les preguntaba cómo debía ser el libro. Y entiendo que el blog es como los extras de un DVD, el making off del viaje. Y ahora sale le libro que es como la película. El libro tiene una entidad propia, como un retrato indirecto.

-¿Viajaste solo?

Viajé solo, pero nunca como cuando viajas solo te sientes tan acompañado. Detesto cerrar la puerta y estar solo. Yo, me puedo llegar a entristecer. Pero siempre dormía en dormitorios compartidos de albergues. Me sentía acompañado. Esto me ha ayudado.

-¿Qué perfiles buscabas?

Buscaba un retrato de una generación. En Chile, por ejemplo,  entrevisté a una chica que está en la prisión. Pero nunca he querido representar a un país con una persona. La idea era que al final hubiera un poco de todo. Jóvenes ricos en países pobres, pobres en países ricos, intelectuales….Algo representativo de la gente joven del mundo. Gente con la que compartía muchas cosas, y otras que, por las vidas que llevan, no eran modelos a seguir.

-¿Contactaste previamente con ellos o ibas buscándolos in situ?

Era imposible contactar con ellos, porque tampoco sabía el destino al que iba a ir. Me hice una lista que no cumplí en ningún momento. Me he encontrado con profesiones que no sabía que existieran. Si hubiera ido con todo cerrado habría ido con prejuicios y tópicos. En Vietnam a priori hablaría de la guerra, pero la gente de 25 años realmente no ha vivido nada de la guerra. Vietnam está creciendo mucho  y nada tiene que ver con la imagen que todos tenemos, así que hablé con un diseñador de moda, y me contó su vida que nada tiene que ver con lo que vemos los turistas que vamos allí.

 -A lo largo del viaje, ¿convivías con esta gente o simplemente pasabas un día, los entrevistabas y ya está?

Depende de la generosidad de cada uno. Hay gente que me ha podido dedicar pocas horas. Una cantante famosa de Corea del Sur me pudo dedicar pocas horas, con su manager, durante un concierto, cenando en un restaurante, durante una entrevista en una radio. Esa chica me cedió lo máximo que pudo. Pero luego ha habido otra gente en África con los que he estado una semana con su familia. Por eso hay capítulos muy largos, y muy cortos. El pescador de Filipinas, por ejemplo, habló muy poco pero el capítulo es muy largo.

-¿Y el idioma no era impedimento?

Habló catalán, español, inglés u francés. En muchos países he recurrido a traductor. Ha habido momentos difíciles de comprensión, pero se soluciona con buena voluntad.

-Supongo que de los 25 habrá alguna persona que te haya marcado un poco más…

Hay conversaciones muy mágicas que no sé si he transmitido bien en el libro. En Zimbabwe contacté con una chica que hace poesía. En un país donde los supermercados no tienen comida y una tasa de paro del 70 por ciento. ¿Cómo puede haber alguien que hace poesía en medio de todo este horror? La conversación fue impresionante. La chica me pareció una heroína. Muy centrada, inteligente. Todos los buenos profesionales han desertado de su país y ella se ha quedado para poder hacer algo por su país. Lloré mucho con esta entrevista.

-Hay algún tipo de similitud entre tanta variedad o cada joven es completamente diferente al resto?

Como periodistas tendemos a la simplificación, pero en el libro he intentado no hacerlo. En común está la edad. 25 años donde cada uno no ha llegado al final del camino. No ha llegado a la plenitud de su vida. Los perfiles están claros,  que va a hacer cada uno con su vida, sabe lo que representa, pero no ha conseguido despegar del todo. Hay dos tipos de jóvenes. Hay jóvenes que son muy distintos de sus padres porque han pasado muchas cosas entre el mundo que conocieron sus padres y el que han conocido ellos. Con lo cual existe un salto generacional. Pero hay países donde no pasa eso, como Suazilandia, donde sigue la poligamia., donde hay una alta tasa de contagio por VIH.

-¿Qué has aprendido con este retrato a esta generación?

He aprendido un montón, porque antes veía el mapa del mundo plano con dibujitos y ahora veo que se mueve, puedo olerlo, ver caras de la gente, de una manera más compleja. Ha sido un máster brutal. Es curiosidad de periodista pero también de viajero.

-¿Hubieras necesitado más tiempo?

Un año está bien porque no podía asimilar más nombres, olores, recuerdos, cosas…

-Algún mal momento habrás pasado en este viaje.

Muchos porque me han robado, me ha pasado de todo, he pasado miedo. A veces me he sentido mal por la manera que me comportaba yo u otros viajeros. Porque he hablado con mucha gente que me gustaría invitar a mi casa pero que por cuestión de pasaporte no podrán venir nunca a España.

-¿Algún  proyecto en mente?

He invertido más tiempo que dinero en esta historia y quiero acabar esta fase y empezar otra. Cuando lo cierre bien cerrado empezaré otro. Trabajo en distintos medios de comunicación, y me gustaría hacer otro proyecto personal. Visitarlos otra vez. La Vuelta de los 50. Pero supongo que saldrán muchas cosas hasta ese momento. .

 -¿Cuál es tu próximo viaje?

He visitado 50 países en mi vida, y tengo muchos pendientes. Europa del Este, países árabes, algunos de África que no conozco…

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