EN EL ECUADOR DE UNA VUELTA AL MUNDO

EL VIAJERO | Cuando se conocieron César y Manuela se propusieron dar la vuelta al mundo antes de 5 años. Y el pasado 21 de julio, decidieron dar un giro a sus vidas acomodadas en Ámsterdam. Así que este valenciano y su pareja alicantina se lanzaron a la aventura de dar la vuelta al mundo. Seis meses después, siguen viajando y nos cuentan desde Chile cómo les está yendo. De momento han visitado Estados Unidos, Canadá, México, Guatemala, Honduras, Panamá, Perú, Bolivia, Argentina y Chile. Podéis seguirlos en www.losfogg.com.

¿Qué es lo más duro de tomar la decisión? 

Lo más duro para Manuela fue dejar el trabajo. Cuando se dio cuenta de que ya no había vuelta atrás, me llamó y me dijo que ya estaba todo hecho, que nos teníamos que ir. Para mí, lo más duro fue que me ofrecieron un buen trabajo, justo antes de irnos. Me proponían acortar el viaje a tres o cuatro meses… al final no acepté el trabajo y nos fuimos. También me costó renunciar a nuestra casa en Amsterdam, que nos costó bastante de encontrar y era perfecta, con jardín, espaciosa, en buena zona.

¿Cómo se lo tomaron vuestras familias? 

Al principio pensaron que estábamos un poco locos, pero luego se dieron cuenta de que es lo que queríamos hacer. Ahora nos siguen por internet, nos dan ideas de los lugares que podemos visitar  y están orgullosos cuando alguien les pregunta por los hijos viajeros que tienen.

¿Supongo que habríais viajado mucho antes de decidiros a dar la vuelta al mundo?

Yo viajaba mucho por temas de trabajo y juntos habíamos hecho unos cuantos viajes, pero nada más allá de 15 días por ahí.

¿En vuestro caso no habéis sacado un billete Round The World sino que vais improvisando y cogiendo todo tipo de transporte?

Vamos improvisando, es el espíritu del viaje. Sale un poco más caro, pero cuando llegas a una ciudad siempre hay oportunidades e información local que no se encuentra fácilmente en Internet. Por ejemplo, ahora estamos en Chile, intentando cruzar el pacífico. Casi hemos conseguido billete, pero tenemos que esperar tres semanas, así que vamos a intentar hacer WWOOFing, es decir, trabajar en granjas orgánicas a cambio de hospedaje.

 Entre tanto transporte, ¿cuál es el más raro que habéis tomado hasta ahora?

Una lancha que organizamos in situ en Sayaxché, Guatemala, para ir a ver las ruinas de Aguateca. El río estaba tan crecido que el barquero tomaba atajos por encima de las casas y los árboles hundidos.

¿Cuándo pensáis acabar este viaje y qué recorrido pensáis seguir?

Inicialmente acabamos en Julio de 2011, pero estamos considerando alargar tres meses más para ver el sudeste asiático bien. El recorrido que tenemos es genérico: Iremos a Nueva Zelanda, luego Australia y seguramente a Indonesia. A partir de ahí no tenemos nada, pero nos gustaría ir a Vietnam, Camboya, Laos y Thailandia. También nos gustaría ir a Japón y volver hacia Moscú con el transsiberiano. Tenemos unos amigos en Irkutsk, en la ruta del tren, que conocimos a través de Couchsurfing.

¿Seguro que habrá algún país y alguna experiencia os haya marcado?

Nos ha encantado México y su comida. La experiencia más increible fue el ascenso al volcán Santa María, en Guatemala, bajo la luna llena. Las estancias con anfitriones de Couchsurfing también han sido muy interesantes desde el punto de vista humano. Y otra experiencia increible fue pasar una semana en Honduras con la fundación Proniño y Homeless Child (http://homelesschild.org/es). Estuvimos ayudándoles a hacer las fotos para el calendario de 2011, que venden para recaudar fondos. Es increible la cantidad de cariño y atención que necesitaban los niños que, si no fuera por la fundación, acabarían siendo criminales y muriendo muy jóvenes. 

¿Y algún contratiempo?

Lo peor fue el malestar estomacal o diarrea del viajero, que tuvimos de manera casi constante atravesando Perú y Bolivia. Finalmente tuvimos que ir al médico a que nos recetara antibióticos, porque es muy incómodo viajar así.

¿El peor momento del viaje?

El mal de altura haciendo el paso de Punta Unión, a 4750 metros de altitud, en Perú. Lo pasamos bastante mal, a pesar de que mascamos hojas de coca y bebimos mucha agua. La sensación física es muy, muy fuerte. Al dormir el corazón me latía a 120 pulsaciones y solamente de darme la vuelta en el saco me quedaba sin aliento. Además nevó, llovió, pasamos frío y calor.

¿Qué es imprescindible para un viaje de este tipo?

Querer hacer el viaje de verdad y no ponerse excusas. Una buena dosis de paciencia, compresión y aceptar las cosas como son. Muchas veces las cosas no salen como se planea, o te engañan, o te quedas a dormir en un sitio sucio… si te preocupas por cosas así todos los días, te puedes volver loco. Hay que intentar perder el control un poco.

¿Qué esperáis de este viaje?

La idea inicial es conocer otras culturas y países, conocernos a nosotros mismos y conocernos el uno al otro. También, tener vivencias increíbles que nos den recuerdos para toda la vida.

¿Os habéis planteado cómo será la vuelta a casa, a la normalidad, a la rutina?

Si, lo hemos hablado un par de veces. Tenemos algunos destinos posibles, pero aún no sabemos. Tengo un amigo que viajó por el sudeste asiático 8 meses y me dijo que se hace muy raro y es duro volver a las rutinas.

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MEDIO AÑO EN CIFRAS

Este medio año se resume (según publican en su web www.losfogg.com) en 76 ciudades visitadas, 92 noches de hotel, 37 en casas de amigos, 30 pernoctando con couchsurfing.org, 11 en buses nocturnos, 6 en apartamentos alquilados, 2 en tienda de campaña, 1 en aeropuerto, 1 en avión y 1 en un volcán.

RECOMENDACIONES

Mejor alojamiento: Olaza’s en Huaraz, Perú. Excelente relación calidad-precio y un trato amabilísimo.

Mejor restaurante: La torta de cochinita pibil en el restaurante La Roka, en Mérida, México

Lugar para visitar: Un clásico: El salar de Uyuni.

Momentos especiales: Pasar una noche con una familia en la isla de Amantaní, en el lado peruano del lago Titicaca o bañarse en los cenotes de Yucatán, México.

IMPRESCINDIBLE EN LA MOCHILA

Llevamos mochilas de 70 litros con la ropa y de 30, para las cosas de día, documentos, etc.

Imprescindible en la mochila:

1. No llenarla demasiado: dejarse todos los «por si acaso» en casa y comprar cosas de camino.

2. Tapones de los oidos (para poder dormir bien en los dormitorios compartidos y buses)

3. Funda de almohada y saco-sábana, para los sitios que no son tan limpios.

 

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