NAVEGAR EL MAR HELADO EN EL ROMPEHIELOS SAMPO

NO TE PIERDAS | Nunca me imaginé que acabaría subiendo en un rompehielos y navegando el mar helado. Sí, esos barcos que con su proa van rompiendo la superficie helada, en este caso, del golfo de Botnia que separa Suecia de Finlandia. Es una de esas cosas que hay que hacer una vez en la vida y que tiene un final feliz (o más bien impresionante).

El rompehielos Sampo parado en mitad del mar helado.

El rompehielos Sampo parado en mitad del mar helado.

El rompehielos Sampo estuvo activo desde 1961 hasta 1987 en Finlandia, el único país del mundo que durante el invierno puede llegar a tener todos sus puertos helados ya que las temperaturas llegan a bajar hasta los 31 grados bajo cero. Y desde 1988, este rompehielos ha convertido en el principal atractivo de Kemi, al norte del país. Así que era inevitable hacerle una visita.

A Kemi se llega desde Rovaniemi en un par de horas, y fue en poco tiempo como pasamos de la calefacción de un tren de última generación a la cubierta del Sampo. Abrigados hasta arriba, aunque el termómetro no bajaba mucho, pero la brisa marina y la constante aguanieve que caía hacía que el frío calara. Hasta los mismísimos huesos. Pero eso no era nada con lo que estaba por llegar.

El viaje en este rompehielos estremece al ver el hielo cómo se va partiendo como una tableta de chocolate y oír cómo cruje. El crucero tiene una duración de 4 horas. Puedes hacerlo por la mañana, tarde o por la noche para ver auroras boreales. Dependiendo de la fecha tiene de 1 a 3 salidas diarias. Y durante el recorrido te explican el funcionamiento del buque, hasta la mismísima sala de máquinas, subes al puente de mando y ves como conducen el timón diligentemente hacia un infinito blanco y, cómo no, te das un homenaje a base de una buena sopa de pescado. Se agradece.

Y cuando crees que todo ha acabado, el rompehielos Sampo se frena. Encalla sobre los poco más de 20 cm de superficie helada y comenzamos a bajar por la pasarela al hielo. Andando. Admirando desde enfrente de la proa la inmensidad de este casco reforzado de acero, y viendo bajo nuestros pies alguna marca en el hielo que rezas para que no se convierta en grieta, porque allí te quedarías como el amigo DiCaprio en Titanic. Afortunadamente todo está controlado.

Un baño en el mar helado del golfo de Botnia.

Un baño en el mar helado del golfo de Botnia.

Y es en la parte trasera, en la popa, en donde se ha abierto una autovía de agua por la que hemos llegado navegando, donde empieza el espectáculo. Nos lanzamos al agua con un traje de neopreno de dimensiones descomunales que convierten en patán al más ágil de los humanos. Es impresionante la sensación de flotar junto a este rompehielos en el mar helado cercano a Laponia finlandesa. Y aunque uno se muera de hipotermia solo con pensarlo, he de reconocer que no se pasa nada de frío. Siempre que no intentes darte la vuelta y acabes con la cara en el agua. Que también pasa. Pero qué más da si uno acaba el día como tripulante de un rompehielos y un diploma que lo acredite.

MÁS INFO | El rompehielos Sampo navega 4 meses al año. Comienza la temporada poco antes de Navidad y realiza hasta 3 salidas diarias, dependiendo del mes en el que vayas. Si quieres saber más no dudes en visitar y reservar en su web: http://www.visitkemi.fi/en/sampo-icebreaker. Y si quieres vernos en acción no te pierdas este vídeo: https://youtu.be/cv2NB0L4Ino.

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