DE VALENCIA A SUDÁFRICA EN VESPA

EL VIAJERO | Nacho Medina recorrió 10.000 kilómetros desde su casa, en Valencia, hasta Sudáfrica para acudir al Mundial de Fútbol. 83 días de aventura a 80 por hora en los que este profesor de Educación Física de 35 años atravesó Egipto, Sudán, Etiopía, Kenia, Tanzania, Malawi, Zambia, Botswana y Sudáfrica. Casi tantos euros como kilómetros recorridos le costó esta aventura, incluyendo el vuelo de vuelta a casa y la moto por la que pagó 1.000€.

Nacho Medina en su viaje por África en vespa

Nacho Medina en su viaje por África en vespa

¿Cómo surgió la idea de recorrer todo el continente africano en vespa?

He viajado bastante y uno de los continentes que me faltaba conocer en profundidad era África. La ruta la hacen muchos overlanders (camiones con asientos preparados para hacer este tipo de viaje de aventura) desde Alejandría a Nairobi. La iba a hacer en el 2009, pero me esperé al año del Mundial en Sudáfrica para ver si conseguía patrocinadores, pero ni por esas. Nadie creía que fuera a llegar hasta el final del reto, por eso no querían arriesgar su dinero. Incluso hice una apuesta con Mata, el jugador del Valencia C.F.

Seguro que en 83 días, se te pasaría por la cabeza abandonar.

Había días muy malos. Pero yo me decía, si la moto arranca yo me monto. Le daba un beso y a la tercera o cuarta patada allá que arrancaba y no me quedaba más remedio que subir.

 ¿Era el primer viaje de estas características que hacías?

Yo hago surf, cojo olas e hice Centroamérica en 2003 y estuve tres meses recorriendo en bicileta Costa Rica, Nicaraguas, Honduras, Guatemala, El Salvador y México. De ese viaje se me quedó grabado que hay mucha gente que se recorre América en moto. Y pensé que podía hacer algún tipo de aventura así. En el año 2008 hice de España a Grecia con mi Honda Dominator y en el 2009 hice de Valencia a Dakar, en Senegal, en un Xsara Picasso durmiendo en el coche durante un mes. Lo de dormir dentro era para ahorrar para el viaje del Mundial.

 ¿Por qué hacer esta aventura de 10.000 kilómetros con una vespa?

Yo siempre he tenido vespas. Además, si pinchas es la única moto que tiene rueda de repuesto. Me inspiré en los carteros. Al ver el cajón amarillo que llevan y vi que me cabían las piezas de repuesto que pudiera necesitar. El motor no es muy complicado y las carreteras no son para ir rápido. Y por comodidad. Si se te avería, abandonar la moto, que me costó 1000 euros, no sabe tan mal que si es una buena moto. Al que se la compré no se creía que la quería para recorrerme África de norte a sur.

¿Qué país te resultó más inhóspito?

Sudán no tiene nada, más que calor calor y más calor. El choque es muy grande sobre todo cuando llegas a Etiopía, donde la gente es muy agradable.

¿Y seguro que encontrarías zonas sin ningún tipo de atractivo?

El norte de Tanzania muy bien pero conforme te metes para adentro me hice 1200 kilometros hacia Malawi donde no hay nada. Llegaba a los pueblos y dormía donde me dejaban, en medio pensiones que costaba 1 o 2 euros la noche. En Malawi, entré con ilusión pero es bastante pobre y la gente está bastante fastidiada. Hubo días de tomates y pan porque no había nada más que comer. Otro sitio inhóspito es el sur de Zambia, ya que no tiene nada.

De todos los países que visitaste, ¿cuál te resultó más cautivador y hospitalario?

Yo recomendaría Tanzania. Desde Arusa puedes ir al Serengeti, al Kilimanjaro. Desde la capital Dar es Saalam a la isla de Zanzíbar, que es paradisíaca. Yo repetiría.

¿Pudiste hacer algo de turismo entre panzada y panzada de kilómetros en tu vespa?

Yo me quedaba cuando veía algo que valía la pena. Más de 400 kilómetros al día con la vespa no podía hacer. En Tanzania estuve visitando varios parques naturales.

 ¿Es seguro cruzarte de norte a sur el continente africano sin nada planificado?

Te intentan engañar. A nivel mental es lo más duro. Estar siempre buscando comida, alojamiento… Y ten en cuenta que cada día todo es nuevo. Y he estado en sitios donde estás en mitad de la nada y llegas a pensar como tenga un accidente… aquí me quedo.

¿Dónde te alojabas?

Me alojaba en hoteles, albergues, con familias que me acogían…Y he llegado desde pagar uno o dos euros por dormir, hasta 50 euros por una cama en un dormitorio compartido en Ciudad del Cabo, donde fui a ver algún partido de la selección.

 Y entre tantos kilómetros, seguro que llegaste a conocer a mucha gente y aventureros como tú.

Cuando pasas de Egipto a Sudán sólo puedes hacerlo a través del Lago Nasser. Hay un barco de pasajeros y una barcaza para vehículos. Ahí conocí a unos alemanes que viajaban en un camión de bomberos, también iban a 80 por hora y, como en Kenia me pillaron las lluvias y había muchas partes inundadas, pasé con ellos por Kenia dentro del camión. Muchos días después, en Botswana, me los volví a encontrar en un camping. No se creían que hubiera llegado hasta allí.

¿La pasión por el fútbol mueve montañas o en tu caso fue una excusa para la aventura?

Soy superfutbolero pero si no te gusta viajar no haces este viaje. Son muchos kilómetros.

¿Qué pusiste en tu mochila?

Sólo unas zapatillas, chanclas, 3 calcetines, 3 calzoncillos, pantalón vaquero, bermudas, sudadera y 2 camisetas. Lo llevaba todo en una bolsa estanca porque detrás, en el cajón, llevaba los repuestos de la moto.

¿Qué es imprescindible para un viaje de este tipo?

A nivel psicológico, tranquilidad y saber a lo que vas. África es otro ritmo. Siempre se sale la gasolina, no te devuelven bien el cambio, te intentan engañar… Y a nivel material, dos tarjetas de crédito por si pierdes una. Con eso, vas al fin del mundo.

 ¿Alguna aventura en el horizonte?

La Eurocopa, en vespa en el 2011. Este año puede que vaya a Siria y Jordania en moto y, para el 2011, me gustaría ir a la Eurocopa de fútbol en vespa.

HABLANDO DE VIAJES

Con una aventura más a sus espaldas, tras haber recorrido los 10.000 kilómetros que separan España de Sudáfrica, Nacho Medina nos habla de sus otros viajes y rincones favoritos.

 Un destino: Tanzania, por la variedad que tiene, es fácil de viajar. Aunque sea turístico vale la pena viajar hasta allí, porque si hay turismo significa que hay servicios.

Un hotel: Cualquier hostal de Bingin, en Bali. Te levantas, te tomas tu cocktail de frutas frente a la playa, y después ya te puedes dedicar a surfear en aguas cristalinas.

Un restaurante: En Bocas del Toro, Panamá. Toda la langosta que quieras comer por 10 dólares. Yo he llegado a decir que no podía seguir. Imagínate.

Una playa: Pantai Merah, que significa playa rosa en indonesio y está de camino a la isla de Komodo.

Algo que piensas…en esta vida no te puedes perder: Las puestas de sol en Bali. Son lo mejor que he visto en mi vida.

Un libro de viajes: “A China en bicicleta”, de Gabriel Pernau. Cayó en mis manos y fue el que hizo que me picara el gusanillo por estos viajes.

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