CORRALEJO, DUNAS Y VOLCANES EN FUERTEVENTURA

PORTADA | A la derecha playas de ensueño con aguas invisibles de lo cristalinas que son, a la izquierda kilométricas playas enzarzadas con volcánicas montañas y enfrente la silueta de la vecina Lanzarote. Sólo un mar de azules las separan. Estamos en el Parque Natural de Corralejo, al norte de la isla de Fuerteventura.

Al fondo de las playas de Corralejo (Fuerteventura) se onbserva la silueta de la cercana isla canaria de Lanzarote.

Al fondo de las playas de Corralejo (Fuerteventura) se onbserva la silueta de la cercana isla canaria de Lanzarote.

Fuerteventura es la segunda en tamaño de las Canarias y la que cuenta con mayor número de playas de arena en un entorno donde la lava se encuentra allá por donde mires. Llegar desde la capital de la isla a Corralejo es como arribar al paraíso después de 30 kilómetros entre el azul bravío del mar y la soledad del paisaje volcánico. Y es en ese momento cuando aparecen esas arenas pálidas, entre amarillas y blanquecinas, de las dunas.

De hecho, la prestigiosa revista National Geographic la acaba de incluir en su listado de las 25 mejores playas del mundo. Este Parque Natural cuenta con una extensión de 2668 hectáreas, se encuentra dentro del municipio de La Oliva e incluye también al islote de Lobos, enfrente de la costa de Corralejo, al que muchos visitantes acuden por su riqueza submarina.

Antes de acceder al Corralejo urbanizado, las playas más fascinantes te acogen a pocos metros de dónde pasa la carretera, así que no hay que darse una larga caminata hasta acceder a ellas. Desde la arena puedes vislumbrar como se asoma la vecina Lanzarote.

Las dunas del Parque Natural de Corralejo (Fuerteventura) dan paso a montañas volcánicas.

Las dunas del Parque Natural de Corralejo (Fuerteventura) dan paso a montañas volcánicas.

En estas playas de arena la calma convierte la piscina en una balsa transparente tocada por os azules del zafiro y el turquesa conforme alejas la vista hacia el horizonte. Parece mentira que esta isla sea una de las mecas del surf con tan poco oleaje, o del windsurf o kitesurf con tan poco viento (hoy todo parece tocado por una varita mágica que que la ha convertido en una imperturbable balsa de aceite). Hay momentos en que esta playa recuerda a Cerdeña, otros a Formentera. Pero no, es cuando uno se mete en el agua y se le encoge el cuerpo cuando se da cuenta de que está en Fuerteventura. Es lo que tiene el agua del Atlántico.

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