CASCADAS, PLAYAS NEGRAS Y FRAILECILLOS EN ISLANDIA

PORTADA| Salimos de Reikiavik camino hacia el sur. El sol aparece y, aunque en Islandia puedes pasar por todas las estaciones en tan sólo diez minutos, hoy parece que vaya a respetarnos el tiempo. Hoy es un día marcado por dos cascadas de ensueño: la de Seljalandfoss y Skogafos.

Descendemos hacia Selfoss rodeados de fumarolas. Desde la carretera puedes ver sin ningún problema donde se hallan las zonas geotermales. Antes de llegar a este pueblo, que aunque lo parezca por el nombre (Foss significa cascada, y todos los topónimos que llevan esta terminación suelen referirse a la cascada de un pueblo) no tiene más agua que la del río, visitamos Hveragerdi. No es muy allá. Lo bueno de Islandia es que no hay muchas carreteras y todas las atracciones están en las mismas sin necesidad de coger ningún desvío, puedes aparcar en la puerta, no necesitas hacer cola… Así que si te decepciona o aburre, sabes que en cinco minutos ya estás de nuevo en la carretera.

El placer de viajar en coche es poder parar donde te place o desviarte donde te lo pida el cuerpo. Así que decidimos salirnos de la Ring Road que bordea todo el país para llegar a la costa, a Eyrarbakki.

Pasamos por delante de la cárcel más grande del país. Parece una maqueta de juguete. Una vez leí que en toda la isla puede haber cerca de un centenar de presos. ¿Cómo no se iba a sentir uno seguro en Islandia? No vemos a nadie por este pueblo. Sólo cuando accedemos a visitar la casa más antigua de Islandia nos encontramos con vida, por llamarlo de alguna manera. La islandesa que nos cobra la entrada se ofrece incluso a hacernos un café. ¡Qué amable es esta buena gente del Norte! La casa, importada por unos daneses en 1765 para un rico comerciante del puerto, está recreada tal y como era la vida en esta época.

Lo malo de salirse de la ruta es que luego tienes que apretar el acelerador para llegar a todo lo previsto. Lo bueno, que en eso consiste viajar. Equivocarse o ver cosas que difícilmente hubieras conocido.

La máxima velocidad que se puede alcanzar en Islandia es 90 por hora. ¿Cómo? 90, sí. Aunque razones oficiales no he leído ni oído ninguna supongo que será por dos motivos. El principal, que no atropelles a sus ovejitas y caballos que campan a sus anchas y en cualquier momento puedes estampar el morro de tu coche en uno de ellos. Otro, para que puedas disfrutar del paisaje que rodea sus eternas carreteras rectilíneas. Cabe  comentar que donde acaba el asfalto no tienes nada construido. Sólo horizontes.

Seguimos hacia el este hasta Vik, destino final del día de hoy. En nuestro camino paramos en dos cascadas de las que cortan la respiración. La primera, Seljalandfoss. 40 metros de cascada frente a una explanada de césped donde poder comer en mesas habilitadas para el camping. ¡Viva Islandia! La segunda, una tremenda caía de 62 metros llamada Skogafoss, donde todos los arcoíris tienen cabida. Más fotogénica imposible. Por cierto, a pesar de haber visto muchas fotos, choca saber que estas animaladas de la naturaleza están a escasos metros de la carretera principal. Vamos, que puedes llegar arrastrándote desde el coche.

Aunque para coches los que estamos viendo. No por el vehículo en sí, sino por las ruedas. Por debajo de algunos de ellos casi que podrías pasar sin necesidad de arrodillarte. El terreno aquí es salvaje y cuando te sales de la Ring Road, necesitas estos super 4×4 o estás perdido. Nosotros, con nuestro C4, vamos más que sobrados.

Antes de llegar a Vik, nos desviamos a los acantilados y playas de arena negra de Dyrholaei. A pesar del sol resultan desapacibles, tan  negras y volcánicas ellas. La panorámica de la costa desde aquí es impagable, así como el premio de poder observar frailecillos (un pájaro con el pico naranja, y que parece más un pingüino que un ave voladora). Observar…conprismáticos ya que a simple vista verías sólo gaviotas y algún que otro pato.

Vik es un pueblo en un enclave precioso, pero sin ningún encanto arquitectónico más que una pequeña iglesia de madera que reina en lo alto de la montaña. Los tres mojones de piedra (cuentan que son Trolls) frente a la playa de arena negra es su máximo exponente turístico. Frente a este paisaje nos alojamos. ¡Hasta mañana!

RECORRIDO: Reykjavik-Vik (250 km.)

DORMIR | Edda Plus Vik I Mirdal Hotel. Klettsvegi, 1-5. Vik. www.hoteledda.is. 17600 ISK la doble con desayuno. Los hoteles de esta cadena islandesa suelen ser residencias de estudiantes adaptadas al turismo durante el verano. Es una buena manera de recorrer el país ya que tienen por todas las zonas turísticas y además están muy bien. Olvídate del concepto que tengas de colegio mayor. Además puedes encontrarte ofertas de “paga 4 noches y la quinta te sale gratis”. El de Vik es uno de los mejores que tiene la cadena en todo el país y está frente a la playa de arena negra.

COMER |Strondin. Vik. Es el restaurante que acaba de abrir el hotel Edda y está frente a él. Sólo tienes que cruzar la carretera. Además si te has alojado en el hotel te hacen descuento. Aunque el cordero tenía muy buena pinta, nos tuvimos que conformar con una hamburguesa de la casa ya que a partir de las nueve no servían los platos más apetecibles de la carta. Eso sí, estaba buenísima. El helado de chocolate con helado de vainilla es para repetir si aún te queda hueco en el estómago ya que las raciones son más que razonables y la carta de tartas bastante extensa y apetecible. Unas 2000 ISK por cabeza.

 

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